Primero la Infancia: Resultados priorizados

Con base en evidencia científica, los lineamientos “Primero la Infancia” priorizan siete resultados estrechamente relacionados y que se integran en habilidades cada vez más complejas que sirven de base para nuevos aprendizajes. Asegurar estos resultados en las niñas y niños de 0 a 5 años, requiere una acción concertada, coordinada y articulada que involucre a todos los actores públicos y privados en los diferentes niveles de gobierno.

1. Nacimiento saludable

Niñas y niños nacen entre 37 a 41 semanas y con peso mayor a 2500 gr.

Los bebés con bajo peso al nacer (menos de 2.5 kg) y prematuros (nacen antes de las 37 semanas) tienen mayor riesgo de sufrir infecciones y muerte en los primeros días de nacimiento, además tienen mayor probabilidad de tener desnutrición crónica antes de los 12 meses de edad.

2. Apego seguro

Niñas y niños a los 24 meses establecen un vínculo afectivo con su madre, padre, cuidador o cuidadora.

Es el vínculo de confianza y afecto entre la niña o niño y su madre, padre o un adulto significativo que se establece a partir de que el adulto reconoce las señales del bebé y lo atiende de manera adecuada y oportuna. Se inicia desde el nacimiento y se consolida entre los 18 – 24 meses de edad, siendo el primer año de vida un momento clave para su desarrollo. Par ello es necesario un adulto sensible, disponible y emocionalmente estable.

3. Estado nutricional adecuado

Niñas y niño en sus primeros 36 meses de vida crecen sin anemia y desnutrición crónica.

El adecuado estado nutricional se refleja en un crecimiento físico (talla) esperado para su edad, así como un adecuado nivel de hierro y hemoglobina. También es necesario asegurar la salud de la gestante y las prácticas saludables en el cuidado de la niña y el niño.

4. Comunicación verbal efectiva

Niñas y niños de 9 a 36 meses desarrollan su capacidad para comunicar y expresar lo que sienten y piensan a través de su lengua materna.

La comunicación verbal es la capacidad que desarrollan las niñas y los niños para entender y decir lo que sienten y piensan. Es una habilidad compleja que se inicia con los gestos y sonidos con intención que emite el bebé, la discriminación de la voz del adulto significativo, hasta sus primeras palabras, frases y oraciones. El diálogo permanente entre el adulto, bebé, niña y niño facilita que se comuniquen verbalmente.

5. Camina solo

Niñas y niños antes de los 18 meses de edad logran caminar libremente, por propia iniciativa y regulando su equilibrio.

Es la habilidad que desarrollan los niños o las niñas para desplazarse caminando libremente, sin necesidad de detenerse a cada paso para regular el equilibrio, por propia iniciativa, sin ayuda ni incitación. El desarrollo motor autónomo se inicia desde que el bebé es colocado en posición supina (boca arriba), logra descubrir sus manos, luego mueve sus piernas y poco a poco, y a su propio ritmo, adopta diferentes posiciones hasta lograr andar por sí solo.

6. Regulación de emociones y comportamientos

Niños y niñas entre los 2 y 5 años adquieren la capacidad para reconocer, expresar y comunicar sus emociones, manejando –poco a poco - sus reacciones ante diversas situaciones.

Su aprendizaje se inicia cuando el adulto significativo es capaz de reconocer y nombrar lo que está sintiendo el bebé, le forma rutinas, coloca límites y es capaz de comprender el comportamiento del niño y la niña sin reprimirlo o castigarlo.

7. Función simbólica

Niñas y niños en sus primeros 5 años desarrollan la capacidad para representar sus vivencias y evocar en su mente un objeto o acontecimiento que no estén presentes.

Por ejemplo, una niña o niño que puede decir cómo es un perro sin tenerlo a la vista es porque ya tiene la “imagen mental” del animal y pueden incluso dibujarlo. Estas imágenes mentales se logran en la medida que la niña o niño juega libremente, se relacionan de manera activa con su entorno, descubriendo cómo son los objetos y cómo funcionan.